Nanotecnología en Chile: el desafío de incorporarla a la economía

El ministro de Economía Luis Felipe Céspedes recorrió esta mañana las instalaciones del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y Nanotecnología (CEDENNA), mientras su directora Dora Altbir le mostraba innovaciones que van desde cremas rejuvenecedoras, hasta la descomposición de una libra de cobre que puede aumentar considerablemente su valor.  Según el ministro, el centro sigue la línea de lo que busca el país; transformar a la investigación, la innovación y el desarrollo en el centro de crecimiento de nuestra economía”. 

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En la entrada principal de la Universidad de Santiago, una moderna edificación contrasta con la antigua arquitectura del resto de la casa de estudios, es el edificio del CEDENNA, el organismo más importante en el estudio y desarrollo de nanotecnologías del país. Fue construido el año 2009 durante el gobierno de Michel Bachelet, cuando se decidió juntar en un solo lugar todos los centros de investigación de nanociencias de Santiago.

El ministro de Economía, Fomento y Turismo, recorrió los pasillos del centro y pudo ver en los laboratorios cómo se desarrollaron sus cuatro innovaciones estrella: envases que alargan la duración de los alimentos, un gel rejuvenecedor, antioxidante y fotoprotector, un sensor instantáneo de listeria en los alimentos y un reparador de nanoparticulas. Dichas innovaciones no solo podrían incorporarse en la industria como nuevos productos, aumentando su productividad y competitividad, sino que también pueden ayudar al ciudadano común en su día a día, el mismo ciudadano que quizás no sabe  que son la nanociencia y nanotecnología y las ve como  disciplinas profundamente lejanas.

Por un lado la nanociencia es la práctica que estudia los materiales a escalas minúsculas de átomos y moléculas, permitiendo descubrir cada una de sus propiedades, mientras que la nanotecnología es la disciplina que se encarga de trabajar la parte práctica, de descomponerlos en laboratorios y elaborar artículos a través de ella. Según cifras del CEDENNA, en el año 2012 se invirtieron 18.5 billones de dólares en investigación y desarrollo de nanotecnología a nivel mundial, mientras que la venta de nanoproductos superó los 1.410 billones de la divisa estadounidense.

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Principales innovaciones

Actualmente el CEDENNA tiene 26 inventos protegidas y 40 solicitudes de patentes, de ellos cuatro fueron presentados al ministro en su recorrido y en un futuro de mediano plazo, podrían ser incluso ser comercializados.

El primero, consta de distintos envases plásticos que pueden alargar la vida de alimentos como leche, frutas, pan e incluso pescados en más de veinte días. Alejandra Torres – Investigadora del laboratorio de envases de la Universidad de Santiago- explica que al plástico se le incorporan aditivos que son los que  tienen la facultad de alargar la vida útil de los alimentos.

El segundo, es un gel hecho en base a plantas de la Antártica con propiedades rejuvenecedoras, antioxidantes y fotoprotectoras que incluso pueden ayudar a curar quemaduras. Para la Doctora en biotecnología, Marisol Pizarro, el desarrollo de la investigación tiene además un beneficio muy grande; fue realizado con plantas in vitro, lo que permite tener un nivel constante de producción sin generar sobre explotación.

Sebastián Mechea, es el jefe del proyecto que permitió crear un censor instantáneo de listeria, una bacteria que puede aparecer en los alimentos. Este censor “genera una ventaja corporativa para las empresas, ya que si se detecta al tiro la bacteria, se puede decidir inmediatamente continuar o no la línea de producción”.

Finalmente está la reparación y descomposición de nanoparticulas a nivel industrial. Donde el proceso que más destacó fue la descomposición de una libra de cobre que cuesta tres dólares, pero que al ser descompuesta y llevada a dimensiones de millonésimas de milímetros, puede costar 3 mil.

Un desafío para Chile

A pesar de los elevados montos que mueve la disciplina a nivel mundial, Chile está muy por debajo de las cifras de países desarrollados. Esta desventaja se puede explicar por los bajos índices que tiene el país en inversión y desarrollo de tecnologías, el cual –según datos del Banco Mundial- en el año 2014 correspondía a un 0,38 del PIB.

Para Céspedes uno de los principales desafíos en materia de innovación tecnológica son los porcentajes de inversión, aunque apunta a llamar la atención de la empresa privada para que financien iniciativas como la del CEDENNA, ya que actualmente el centro se financia en su totalidad con aportes públicos. El ministro afirma que la inversión en esta materia permite también desarrollar nuevos sectores para la economía, mientras que la directora de la organización busca “invitar a las empresas a pensar en nanotecnología cuando quieran resolver algún problema que práctico que parezca demasiado complejo para la tecnología tradicional”.

Aunque los índices de inversión son bajos en comparación con el resto del mundo, a nivel regional Chile ocupó el primer lugar (44 mundial) del Índice Mundial de Innovación de 2016 creado por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual.

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