Cuando el pan se transforma en una adicción

El alimento predilecto de los chilenos a la hora de tomar desayuno u once es uno de los productos básicos de la pirámide alimenticia. Sin embargo, muchos terminan excediendo las porciones recomendadas de los nutricionistas, convirtiéndose en dependientes de sus carbohidratos.

Por Marcel Pavez y Francisca Ríos 

Ya sea grande, chico o de formas rústicas o artísticas, el pan es un alimento básico e infaltable en toda mesa familiar. Su aporte de carbohidratos lo posiciona como uno de los productos de la base de la pirámide alimenticia. No obstante, su consumo en exceso puede provocar adicción y a la larga ser nocivo para la salud.

La familia Wildner Kaulen forma parte del porcentaje de chilenos que diariamente consumen más pan del recomendado. Esto debido a que este alimento se transforma en un elemento fundamental en la cocina. Para María Teresa Kaulen, la necesidad de comer pan en su familia se basa en la costumbre. “La verdad es que a uno desde que es niña se le comienza a dar pan, es un alimento fundamental de todas las familias chilenas, típico para los desayunos y la once” afirma y agrega que una de las razones de su consumo en exceso es que “por el tiempo es más rápido comerlo”.

Mathias Wildner, el  hijo menor de esta familia de cinco integrantes comenta que para él es fácil comer de cinco a seis panes a diario. “Me como uno o dos al desayuno, porque a veces uno no despierta con tanta hambre, luego de ahí dos y dos para las otras comidas”, confiesa.  Al igual que su mamá, para Mathías el factor tiempo en el consumo de pan se vuelve un acto importante a la hora de considerarlo como fuente de alimento. Para el joven, el hecho de que el pan sea un alimento que se encuentra a su alcance lo hace aún más fácil que preparar algún plato de comida. “Yo como pan porque es algo que uno come que es mucho más rápido y te salva de hartas situaciones” confiesa, y agrega que “cuando estoy jugando al computador me como cerca de tres panes solos, y hay veces que ni siquiera me doy cuenta y ya me los termino”.

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María Teresa junto al pan que le hizo a su familia

Esta costumbre de comer pan en exceso no detiene a la familia Wildner Kaulen aún cuando no alcanzan a comprar pan en el supermercado. Según Ramón Wildner, padre de Mathias, además de tenerlo como alimento principal, “hacemos nuestro propio pan, ya que sólo necesita ingredientes simples para su preparación como la harina”.

Pero esta costumbre de comer pan por su facilidad de consumo y preparación no es exclusivo de la familia Wildner Kaulen. También es una alternativa útil jóvenes universitarios que cuentan con poco tiempo. Así lo comenta Alvaro Avendaño, quien desde hace un año se propone cocinar al menos una vez al mes pan casero. “Lo hago porque me gusta cocinar y bueno, porque también me encanta el sabor a pan. Me volví tan dependiente del pan que es algo que aquí por lo menos en mi departamento no puede faltar. Hasta he hecho videos para instagram”, dice.

Al ser consultado por una posible adicción Alvaro, asume que el interés que tuvo por querer aprender a cocinar su propio pan se basó en la necesidad de tener que consumirlo varias veces al día. “Realmente es una adicción de comer pan”, confiesa.

¿Adicción, trastorno alimenticio o simple gusto?

El pan puede ser perjudicial para la salud porque al ser refinado y haber perdido su fibra, se absorbe rápidamente en el estómago y transforma la glicemia en sangre. Por lo tanto, para una persona diabética el pan blanco no es una opción saludable. Además, al perder la fibra, se pierden también los minerales, nutrientes y proteínas, por lo que este alimento sólo termina aportando carbohidratos, lo cual es perjudicial para obesos y personas con sobrepeso.

Así lo asegura,  Sofía Abarca nutricionista de la Universidad Andrés Bello y creadora del Instagram de cocina vegana @Chocolateconmerken. Abarca señala que “hoy en día el consumo de pan se ha vuelto una necesidad de los chilenos”, lo que según ella podría deberse a que el pan “activa la dopamina en el cerebro, lo que produce una sensación placentera en las personas, haciendo que necesiten comer pan”.  Es por esta razón que, en caso de tener una dieta en la que estén incluidos el arroz, papa y otros carbohidratos, “no es recomendable que una persona consuma más de media marraqueta diaria”.

Según la psicóloga Liz Fernández Amador,las estadísticas de los últimos años señalan que “las mujeres son más propensas a tenerlos ya que por cada cinco, un hombre lo sufre”. Al respecto, las causas son variadas ya que  existen factores que se producen por una disposición genética “así como también hay características psicológicas que influyen como poca autoestima, depresión, problemas interpersonales, exceso de críticas, etc.”, señala Fernández y agrega que también influyen “factores biológicos, como sucede cuando hay áreas que controlan el apetito que están desbalanceadas”.

Con respecto al pan, Fernández asegura que “existe un alto consumo, mayor que en cualquier otra zona geográfica, el cual es de aproximadamente 90 kilos anuales por persona, lo cual es una locura” y agrega que una de las razones es “un tema cultural, ya que el consumo de pan es parte de nuestra alimentación y es algo que viene heredado de nuestras familias”. No obstante, Fernández señala que es necesario ser moderado con su consumo  ya que “los carbohidratos ayudan a la producción de neurotrasmisores relacionados con el bienestar y placer, lo que puede generar adicción”. Además, la psicóloga señala que este factor puede explicarse en los altos niveles de depresión en Chile, “el cual ,según estudios, es un trastorno que provoca un aumento del consumo de carbohidratos, entre los que figura el pan por ser el más accesible y cercano en el país”.

El factor cultural al que se refiere Fernández puede deberse a la herencia española del chileno. Tere Chávarri es hija de españoles y según cuenta en su casa “no puede no haber pan en la casa” y agrega que “si no tenemos pan a la hora del almuerzo tenemos que aplazarlo y salir a comprar”. Chávarri además confiesa que puede “comer pan hasta seis panes al día, aunque en verdad todo depende de mi situación emocional”.

Actualmente el consumo de pan ha disminuido de manera progresiva en todo el mundo, siendo nuestro país uno de los pocos que aún no ha bajado al respecto. De hecho, según el el reporte entregado por el Sernac, Chile es el segundo consumidor mundial de pan tras Alemania. Esto podría ser uno de los factores principales de la obesidad que hoy en día afecta a los chilenos, cuyas cifras lo sitúan como el país latinoamericano líder en el sobrepeso infantil. Lo anterior es un llamado urgente a las autoridades para la creación de políticas públicas que ayuden a concientizar a las personas sobre su alimentación, y en especial, el consumo de pan.

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